jurar por la patria o por dios que nos demande, no suena a mucha garantía,
de procurar el bien para las voluntades desvastadas, por el egoísmo capital,
que alguien, algún día, se pare en la vereda de enfrente, de tanta hambruna,
a despedir la miseria, la desnutrición, la desigualdad, la violencia, la muerte.
jueves, diciembre 10, 2009
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